Claves americanas
La incógnita sobre el subcomandante Marcos
CIUDAD DE MEXICO.- El enigma del momento en México es si el líder guerrillero subcomandante Marcos, que encabezó la insurrección Zapatista de 1994, está por abandonar la lucha armada.
Altos funcionarios del gobierno dicen en privado que las fuerzas zapatistas están en plena descomposición, y que el subcomandante Marcos -un ex profesor universitario de Ciudad de México cuyo nombre verdadero es Rafael Sebastián Guillén- está enfrascado en una disputa interna con los "ultras" de su movimiento.
Los zapatistas han estado prácticamente inactivos, y rodeados por el ejército mexicano, desde que declararon el cese del fuego tras la revuelta de 1994 en el estado sureño de Chiapas. Sin embargo, todavía conservan sus armas y controlan varias comunidades indígenas.
Independientemente de si los funcionarios gubernamentales están diciendo la verdad, lo cierto es que algo raro está pasando entre los zapatistas. La semana pasada se conoció una serie de comunicados contradictorios del grupo, firmados por Marcos. En uno de ellos, el jefe guerrillero sugiere que podría retirarse de la lucha armada.
El lunes pasado, un comunicado firmado por la dirigencia zapatista anunciaba una alerta roja en el territorio rebelde. El comunicado decía que se suspendían las juntas de gobierno zapatistas, convocaba a las tropas zapatistas a pasar a la clandestinidad y alertaba a visitantes mexicanos y extranjeros a que "abandonen el territorio rebelde" o "se queden bajo su propia responsabilidad".
El comunicado tuvo una fuerte repercusión en la prensa de México. Los periódicos se preguntaron si los zapatistas están preparando una nueva ofensiva armada, coincidiendo con el inicio extraoficial de la campaña por las elecciones presidenciales de 2006. Marcos necesita hacer algo audaz para evitar ser eclipsado por el proceso político, especularon muchos.
¿Nota de despedida?
Pero el jueves pasado salió a la luz un nuevo comunicado de Marcos, que contradijo el anterior. Decía que el ejército rebelde no está debatiendo volver a las armas, sino "otra cosa". Marcos no especificaba qué podría ser esta "otra cosa", pero una segunda ola de analistas políticos conjeturó que Marcos está a punto de anunciar su retiro de la lucha armada.
El nuevo comunicado de la dirigencia zapatista hablaba de "otro paso en la lucha". Y en lo que sonaba como una nota de despedida, Marcos decía que "los errores cometidos han sido responsabilidad exclusiva de la dirección zapatista".
"¿Qué está pasando?", les pregunté esta semana a varios altos funcionarios mexicanos. Un miembro del gabinete del presidente Vicente Fox dijo que los dos comunicados no fueron escritos por la misma persona y que reflejan la división dentro del liderazgo zapatista. El primer comunicado que anunciaba la alerta roja fue escrito por otra persona, dijo. Carece del tono jocoso característico de Marcos y la construcción de las frases era totalmente diferente.
Otro funcionario del gobierno, directamente involucrado en asuntos zapatistas, dijo que los comandantes del ejército rebelde están divididos entre los de línea dura, encabezados por la ex esposa de Marcos, la comandante Ana María, y los moderados, dirigidos por los comandantes Zebedeo y Tacho. La declaración de alerta roja fue lanzada por el primer grupo y forzó a Marcos a contradecirla, afirmó.
De cualquier forma, hay una creencia generalizada de que los comunicados zapatistas de la semana pasada son los más serios que ha emitido Marcos en varios años. El líder zapatista sólo apareció en la prensa en los últimos años cuando escribió una novela policial y cuando desafió al equipo de fútbol Inter de Milán a jugar un partido contra los zapatistas. En México, sólo uno de los periódicos de cierta importancia, el izquierdista La Jornada, ha tomado en serio a Marcos en los últimos años.
Mi conclusión: quizá Marcos esté considerando una reencarnación política fuera de Chiapas. Marcos siempre ha sido un hombre de la ciudad. Cuando lo entrevisté en la selva de Chiapas unos meses después de la rebelión zapatista de 1994 y le pregunté qué era lo que más extrañaba de la vida de la ciudad, sonrió detrás de su máscara y dijo: "El chocolate. La jungla te ofrece todo, menos dulces".
Y lo que es más importante, como pronosticó el fallecido premio Nobel mexicano Octavio Paz, Marcos es un showman, y como todo artista que repite el mismo espectáculo durante varios los años terminará aburriendo a la audiencia. Quizá Marcos se dio cuenta de que eso ya está ocurriendo.
No lo veo quitándose el pasamontañas y convirtiéndose en un político convencional. Pero el showman podría estar preparándose para salir de gira, tratar de darles nuevos bríos a los sectores más extremos de la izquierda de México y convertirse en un protagonista clave de la elección presidencial de 2006.
Por Andrés Oppenheimer
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